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Después de ir a la Capilla Ardiente

Tengo un amigo en Venezuela. Su nombre es Michel, y jocosamente decía, en nuestros tiempos de Universidad, que nuestra aula, sin él, quedaba acéfala. No era para tanto, no, pero el Miche era un talento en bruto, y lo ha pulido con los versos de la más dulce de las Loynaz, su amuleto de buena suerte.

Hace apenas un rato apareció en el FB dejándome un mensaje y el diálogo siguió… Los mensajes personales no se publican sin pedir permiso, lo sé, pero al Miche no le molestará en lo absoluto que escriba aquí lo que le nació del corazón.

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–Acabo de llegar de la Capilla Ardiente.

–Lo viste, Michel?, lo viste?

–Siiiiiiii, bro, claro.

–Y qué sentiste, Miche? Cómo está?

–Era lo menos que podía hacer por mi Comandante, socio. Te confieso, estoy devastado. Estas jornadas me han calado hondo, te lo digo sin exageración. Hice una cola de 27 horas para verlo.

–Y él, Michel?, cómo está él?, qué te dijo?

–Jejeje, no me jodas, qué me va a decir?: que votara por Maduro.

–Eso es, Miche… y a que lleva su boina roja? y a que no está triste?

–No le pusieron boina. Traje militar de gala, y el lema es: Chávez vive, la lucha sigue.

–Pues adelante, Miche, por ese Comandante de los Nadies, a los que les dio voz en la Venezuela hermana…

–Anjá.

–Y dime la verdad… ¿lloraste?

–Sí, bro, lo lloré en la calle cuando supe la noticia saliendo del trabajo, lloré ayer cuando marché junto al cortejo fúnebre, y lo lloré hoy en la Capilla.

–Y ahora qué vas a hacer, hermano?

–Nada, seguir pa’ lante. Con Chavez y Maduro el pueblo está seguro. Chávez vive la lucha sigue.

–Eso, Miche… grítalo en el Facebook, en los cerros, en todas partes… Un abrazo, hermano.

–Dale, cuídate.

–Igual tú.

A veces innovamos para otros pero no sabemos ser inventores de nuestra propia alegría. Este cubano hace todo lo contrario…

Poesía de Isla

Innovador, deportista, percusionista, amigo… La historia de Abel González Marrero muestra cómo el hombre puede sobreponerse a los obstáculos y ser útil a los demás

Por Liudmila Peña Herrera

Hay quien no cree en auras o buenas energías. A veces, también yo dudo. Es difícil creer en lo que no se ve; pero quien se le acerca y le ve sonreír, con ese rostro de eterna niñez, como si no le rondaran problemas, se convence de que la felicidad existe: solo hay que dejarle contar su historia de vida.

Nació en un pueblecillo granmense, tan remoto que ni el nombre recuerda, allá por el año 1963, cuando todavía algunos contaban las tragedias del ciclón Flora.

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Decencia, ¿una palabra perdida?

Tomada de Internet

Abdiel Bermúdez Bermúdez

Hacía tiempo que no escuchaba esa palabra. Hacía mucho, sí, sobre todo en boca de mis abuelos, y de otro montón de viejucos que intentaron enseñarme que para ser una buena persona, primero había que ser decente.
Y decente para mí era ser honesto, educado y aseado. Si cumplía con estos requisitos era un niño decente. Después, quise ser un joven decente, aunque tuviera pensamientos indecentes cuando una muchacha linda requetelinda me pasaba por el lado. Y traté y traté, aunque reconozco que no siempre he actuado de acuerdo con las leyes de la decencia.
La primera vez que fui indecente se la debo a Yeya, una señora de armas tomar que no aceptaba que mis pelotas cayeran en su jardín. Y el día que amenazó con picármelas, se fue toda decencia al demonio, monté en cólera, y por poco Yeya pierde el jardín si no es por mi mamá, que me llamó a capítulo. Leer más…

CANTO SILENTE

Cantar el Himno… ¿en silencio?

 

Por Abdiel Bermúdez Bdez

El tiempo es un manojo de huellas ardientes, que levantan chispas a su paso. Algunas huellas queman más que otras; y las hay a veces tan humeantes y rojizas que uno no puede quitarles la vista, como si las necesitara, cuando lo que ocurre en realidad es que los ojos comienzan a arder porque el tiempo duele y a la vez se extraña.

Se extraña tanto como la primera vez en aquella escuela, dibujada en filas de azul, rojo y blanco; filas rectas, rectísimas, de cientos de pupilas mirando al Martí recién ungido con cal y a la bandera que se levanta al compás de un canto de guerra nacido de entre la multitud pionera. Leer más…

Carta-respuesta a “Olímpica por amor”

Por Abdiel Bermúdez Bdez

Esposa olímpica:
Te escribo estas líneas para que cuando despiertes no estés tan perdida. Son las 4 de la mañana y ya estoy sentado frente al TV, mirando cuanto acontece en Londres a través del Canal Olímpico. Sé que te molesta que abandone las sábanas tan tempranito, pero mi reloj y el Big Ben guardan obvias diferencias entre sí.
Te susurré al oído que ya era la hora, pero a ti quién te despierta sin que refunfuñes o maldigas y agarres por la solapa e intentes un ippón por mi atrevido esmero en que compartas esta devoción por un evento que reúne a lo que más vale y brilla del deporte en el mundo. Leer más…

Nacido para vencer el fuego

El joven bombero sabe guiar a su tropa

Por Abdiel Bermúdez Bdez
Creció escuchando historias de incendios y salvamentos. En casa era habitual que se hablara de esos temas porque el abuelo había engendrado una familia de bomberos, y su padre lo llevaba a la Unidad para entretenerlo.
“Nunca me llevó a un ejercicio real, porque decía que era muy peligroso; pero cuando tuve que definir qué camino tomar en los estudios, había una sola posibilidad para mí, y decidí ser bombero”. Así cuenta ahora Yaniel Pupo Blázquez, con el protector del casco levantado, mientras se seca el sudor pues el traje de bombero, de color azul y con franjas amarillas fosforescentes, es bastante caluroso, sobre todo después de este simulacro de incendio. Leer más…

El mamut y la guerra

Foto: Tomada de Internet

Por Abdiel Bermúdez Bdez

 Nadie sabe si la primera guerra entre los hombres fue por culpa de un mamut, aunque pocos dudan que el motivo debió ser lo suficientemente grande, algo así como lo es hoy un pozo de petróleo.

Dicen que después de aquello los más fuertes le cogieron el gusto, y les añadieron apellidos a las guerras, para dárselas de sabios. Por eso existen guerras psicológicas, tecnológicas, civiles, frías, mundiales… Para todos los disgustos y de todos los tamaños.

Guerras justas, como las que inicia la furia popular, que comúnmente es la madre de las revoluciones verdaderas, y que hace la guerra porque no hay otra alternativa. Leer más…

Poesía de Isla

Por Liudmila Peña y Abdiel Bermúdez

El Papa ya está en Cuba. Las imágenes de cerca de 250 mil personas, todas de blanco, como la pureza de la Virgen, en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, de Santiago de Cuba, muestran una Cuba feliz por la visita del Sumo Pontífice.

De todas partes del país han llegado los peregrinos. También de esta tierra desde donde escribimos: Holguín. Miramos la televisión y vemos a su Santidad saludar a los cubanos, que agitan banderitas, que expresan su alegría y su fe. “Esta va a ser la misa más alegre que oficie el Papa”, escribió una colega al ver las imágenes.

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El terremoto en México y el puente

Por Abdiel Bermúdez Bdez

Fotos: Tomadas de Internet

No sé bien la hora exacta en que todo ocurrió. No estaba conectado a Internet en ese momento. Llegué tarde, así que no pude “ver” los edificios acalambrados por la fuerza de la naturaleza. Solo preguntaba, deseando una respuesta obvia, si había muertos. Pero del otro lado nadie respondía. Era difícil hacerlo en medio de tanta barahúnda, de tanta desesperación por saber de los Otros: los Otros –seres queridos o enemigos, que las desgracias unen a casi todos– podían haber muerto en un derrumbe ante el espasmo de la tierra.

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Las agencias iniciaron el clásico bombardeo, y la preocupación creció varios grados en la escala de Richter. Pero en buena parte de México la comunicación parecía haber enmudecido. Cientos de “tweets” inundaron las pantallas preguntando, indagando, queriendo saber… Pero hay a quien no le cabe el corazón en el pecho, y tecleó (más o menos con estas palabras) un puente de amor que al instante se vio multiplicado:

– No sé quién eres, pero si me lees y tienes familia en Cuba, dame su número de teléfono. Puedo llamarla y decirle que no se preocupen, que estás bien, que estás con vida.

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Mujer recién nacida

Foto: Abdiel Bdez

Por Abdiel Bermúdez Bdez

Ha nacido una mujer al otro lado de la cama. Tiene los ojos cerrados por la luz, y los brazos bajo el pecho, como si se aguantara. Anoche nació abrazada a un peluche y a una almohada. Era una mujer adormecida que hablaba cosas incoherentes, extrañas maneras de decir que solo ella sabe. Leer más…

Causas y azares

Y las causas lo fueron cercando cotidianas, invisibles. Y el azar se le iba enredando poderoso, invencible.

Alejo3399

Un blog para reirse y, cuando se pueda, reflexionar

Poesía de Isla

Si miramos bien, encontraremos poesía en cada gota de rocío, en cada hoja que caiga, en cada espacio de Isla.